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enero 30, 2012
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dibujos con sangre, un nuevo libro on line
enero 23, 2012
2 páginas del cuaderno de Juan Rulfo
enero 11, 2012
Encontré este cuaderno entre los libros del taller 7, en Medellín.
Insistentemente pienso en los diálogos internos, explícitos, innombrables que se suceden entre las personas, entre las obras. En la infinita cantidad de caminitos, senderos que seguimos, un mapa imposible.
Me gusta preguntar a las personas acerca de si dedicamos nuestro trabajo, por lo menos si lo hacemos concientemente, si esa pregunta cabría en nuestro universo.
No es curiosidad conmigo, no debe ser respondida a mi. Ni siquiera respondida.
señala César Aira en un reciente y agudo artículo en la revista Carta que edita el Reina Sofía, hay tres libros de Raymond Roussel en los que este no utilizó el procedimiento (La Doublure, La Vue y Nuevas impresiones de África) y son quizá más originales y extraños y hasta más geniales incluso que aquellos en los que trabajó con su método cibernético. Esto ha terminado por crear la pregunta de cuál puede ser entonces La Clave Unificada de Roussel. Dice Aira con sencillez y genialidad unidas:
“Creo haber encontrado esa clave: lo que tiene en común todo lo que Raymond Roussel escribió, del principio al fin de su vida, es, simplemente, la ocupación del tiempo.
Escribió para llenar de manera sólida y constante un tiempo vital que de otro modo habría quedado vacío. Para ello debió inventar modos de escribir, marcos, formatos, que ocuparan la mayor cantidad posible de tiempo”.
ENRIQUE VILA-MATAS, sobre raymond roussel
Depuis qu’il avait croisé la route d’un certain « Raymond roussel » et admiré son « palace motorisé », l’abbé Bougit avait construit de ses propres mains – comme Saint François avant lui – une église à roulette qui lui permettait de confesser les pires pêcheurs à toute vitesse. L’édifice chahutait quelquefois, mais c’était pour la bonne cause. Quand à la pollution, elle se resumait à quelques traînées d’encens qu les bigots pouvaint suivre à la trace.
Raymond Roussel (1877–1933), dandy, échequéphile et fantasque, fut sans dout le premier écrivain nomade à écrire en roulant. En 1925, il fait construire un petite palace roulnt, ou voiture vilal (Une Rolls d’après ce que l’on sait) conçue à grands frais par un carrossier ingénieux et un décorateur inspiré. L’écrivain parcourt alors l’Europe (routes de France, Suisse, Turquie, Italie) durant deux ans avec Charlotte Dufrêne, sa maîtresse officielle. La décoration était raffiné (une véritable baignoire pour l’hygiène et un bar ppour la soif) et l’abus des drogues et alcools rendaient le long voyage encore plus extatique. Puis l’écrivain se lassa. Personne ne sait ce qu’est devenu le mythique véhicue.
Valentina L. se quedó en casa 2 noches. La última esperamos un bus en el centro durante horas. Terminamos sentadas casi con frío en una vereda de una heladería.
Me dijo en un momento que podía su casa estar sucia, pero nunca su taller podía tener un solo pelo, una miga, una pelusa. Pienso en ésto, en el Laboratorio Helen.
Sus manchas son intraducibles, lógica física corporal, pues el baile era otra pasión, mancha el que baila. Asocié con la mancha menstrual que nos construye como mujeres cada mes.
Buen día 2012:
enero 3, 2012
En que estado estoy: la paciencia del compost
dejé este espacio en la soledad aparente, no hay links, no hay casi diálogo con los lectores, pero hay lectores, así dice la estadística
obsesivamente se me viene a la cabeza la idea del deseo de los otros hacia nuestro trabajo, y como eso en mí me da ganas de seguir, seguridad,
cuando miro las flores de los jardines, especialmente la de mi jardín,
y cuanto tiempo voluntariamente e involuntariamente paso allí,
la mirada se me pierde en ellas, en los verdes, en los espacios,
entonces entendemos que pintamos flores como hazañas imposibles,
perdidas,
si fuera ese justamente,
y con precisión el lugar de la representación.
y con la pueril impresión que ellas nunca sabrán que son pintadas
por más que hagamos mil talleres y tomemos mil técnicas,
la gracia, OH! LA GRACIA, no se consigue sino estando bien cerca del uno mismo, allí se despertaría o se sostiene el ADN, esa falla, esa minimisima infraleve sin destino sin palabras
Florian Paucke






