enero 4, 2012


Helen Frankenthaler

Valentina L. se quedó en casa 2 noches. La última esperamos un bus en el centro durante horas. Terminamos sentadas casi con frío en una vereda de una heladería.
Me dijo en un momento que podía su casa estar sucia, pero nunca su taller podía tener un solo pelo, una miga, una pelusa. Pienso en ésto, en el Laboratorio Helen.
Sus manchas son intraducibles, lógica física corporal, pues el baile era otra pasión, mancha el que baila. Asocié con la mancha menstrual que nos construye como mujeres cada mes.

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