50 o la flor de los quinotos.

No quiero acumular intenciones, Novela.
Cara de Novela.

A mi amiga Mariana Vidal.
Antes que llueva, saqué un kilo cien de quinotos o quinquá.
Hice el almíbar. Mientras veo la tele, por la tarde, los pincharé uno por uno.
Convertidos en confituras, y junto con quesillo, los sirvo en el Hotel. Es uno de los postres más requeridos, junto con las limas con quesillo, mangos con quesillo.
Es postre de la pampa, en este momento me encuentro en la provincia de Santa Fe, Argentina.

Aquel camalote que en el verano salvé de la sequía, en casa se repuso. Pero en estos días veo que el invierno lo ha opacado.

Hace algunos día volví a dibujar sobre los pliegos de papel de arroz con tinta. No hay capa posible. No puedo volver sobre mis pasos.
Sí, puedo girar el rumbo de lo que comienza de una manera.

Me gusta esa relación implacable. Medir cada movimiento, es el jaque de los materiales. Es el tercer pliego que termino mostrándolo de la parte de atras. La tinta se comporta tiñiendo el papel, y al darla vuelta, una leve distancia acontece.

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