Yo escuché hablar de ellos a fines de los 90.
Fueron naciendo en los 80 y un poquito antes.
Yo venía escuchando voces, en el audífono de la psicosis. En realidad yo no era psicótica. La cuestión: cómo eran ellos.
Una vez escuché decir a R. Jacoby que cuando el niño gatea no sabe que luego vá a caminar. Se cae e insiste.

El punto es que las voces no tenían rostro, algo simios de planeta de los monos.
Y entonces escucho a cerca de un pasillo y que atrás había una casa. Que un fin de semana por mes, aparecían y se iban sin ser cursis ni melancólicos.
Pero sí parecían tener rastros de la memoria de los hongos sumado a la memoria del cuento: Los 17 enanitos.

Este texto lo seguiré escribiendo en vivo y en directo.

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