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Volvió el nadador. Cambió de prototipo. Se levantó muy temprano y se fue al paisaje. Amanece a las 5,20. Nada parece una escenografía, pero da miedo e inquietud sospecharlo. Porque lo pienso? Creo que es la costumbre de ver estas láminas en pequeños cajas de luz, y ahora te rodean. Se convirtieron en Penetrables. Penetrables también son los bólidos, de cierta escritora de Brasil, que los desarrolla como prototipos de conducta. Observables inducen a la identificación, o no tanto.

Miré para afuera el día comienza calmo. Es que la tormenta, o bólido, no se bien cómo llamarlo se apoderó del parque. Qué digo parque, este Bólido Tornasol caotizó la ciudad.

12.40 Vuelvo al hotel con mi ayuda memoria por escrito. Suerte que salgo con libreta como me enseñó C.A. y C.D.R..
Es que el espectáculo que acabo de ver, necesita de la escritura. Igual que necesita de la escritura aquella Flor Azteca que me marcó para toda la vida. Una marca que me inclina hacia el teatro, pero desconfiando del teatro de la época, y más bien me lleva a los Reality Shows, tan cerca de los teleteatros que han sido mi verdadera formación.

Esa madre que te da la mano. Vos tenés 5 años, y no estoy escolarizada,
Bendita mi vida! Te da la mano y te la aprieta para ver los teleteatros del televisor y para entrar en Carlos Paz, sobre la peatonal, un quiosquito anuncia:
Hoy: Flor Azteca en vivo.
Allí sobre la mesa de madera o mejor dicho de maderita. Sobre la Mesa de Maderita, hay una carpeta de tela seda, que brillará inusitadamente como nunca brilló nada.
Seda bordó. Sobre la carpeta un Jarrón marrón y azul, algo de blanco. Y del Jarrón cuya boca tiene un diámetro de 30 cm. :
Sale el cuello de una MUJER. QUE PUEDO SER YO.
Esa mujer de piel mediana, será con crema porque brilla. De labios pintados, de bordes pintados con lápiz, ahora lo reconozco. Y ojos apenas pintados, y cabello recogido y limpia la frente. Sin embargo es el brillo de la cara lo que me impresiona. Discretamente un señor aparece del costado y seca su reiterada transpiración. Y seca con discreción, casi venerando a mi FLOR AZTECA. Y YO soy parte de eso. Puesto que llevaré esa admiración por la FLOR AZTECA TODA LA VIDA hasta querer con pasión ser LA FLOR AZTECA
Las pestañas de ella titilan, no puedo recordar hacia donde mira, estaremos la mano de madre, yo y la FLOR, apenas a centímetros. Es verano en Carlos Paz, y ese espectáculo cambió mi vida, nada volvió a ser igual.
Volví a ver a la FLOR AZTECA cada año, pues Pedro tenía casa allí, justo debajo del Chenque la montaña, más grande de la zona. Escalamos el Chenque, soltando la mano de mi padre para hacerlo. Hasta que un día decidí que era bueno que él apretara mi mano. Entonces así construimos esa tríada el Chenque, mi Padre y Yo.
Cada enero llegábamos a Carlos Paz y yo pedía visitar a la señora del jarrón.
Yo, que buscaba cómo vivir, entendía que ella sabía cómo vivir, o más bien su trabajo que yo admiraba la había puesto en esas condiciones. Cuanto sufrimiento habrá tenido ella.
Ese año, la visité el 2 de enero. El día de Reyes, a las 5 y 20 de la tarde, mientras caminábamos por la peatonal oímos gritos provenientes de las piezas interiores que decían ”¡ Mi hija Mi hija!”. Rápidamente corrimos al lugar y nos encontramos ante el espectáculo desesperante de una fiera embravecida que tenía asida por el cuello a FLOR, a la que sacudía con violencia y el padre que desafiando el peligro, quería arrebatársela de sus garras en lucha con el animal. La señora, presa del pánico y pendiente de la boca de la fiera, se revolvía desesperada. El padre, sin perder un instante se abalanzó sobre el puma y forcejeando le metió la mano entre las mandíbulas y logró hacerle desprender el cuello de la señora, la que fue recogida por su madre. Al sacársele la presa de sus fauces, la fiera se enfureció más y atacó al Doctor, o sea el padre, clavándole los dientes en su brazo, pero éste no perdió la serenidad. La FLOR AZTECA toda bañada en sangre, tenía una herida en la frente, dos desgarraduras profundas en las mejillas y una herida en el cuello. Luego supe que su rostro amable, confiado y sereno ya no tenía esa expresión, entonces el padre doctor no queriendo perder su espectáculo de realidad, reemplazó a ella por su hermana.

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