Si cada noche un nocturno, Malharro vive

Se amanece litoraaaalll canta la abuela.
Grita la chica:
hoy costillas de pescados,
hoy anzuelos amarillos.
Todo ondulado. El litoral inseguro en dimensiones.
Castigado por inseguro. Puta que litoral vago me salió.
LaTita, madre de Andrea y José están pegados en el litoral.
Por más que caminen, la tira de latas los sigue.
Los viene siguiendo atada otra lata sin desperdicios.
El,
revistió el piso de azulejos.
Entre medio la gramilla le queda bien.
Las líneas más arriba.
La línea en el cuarto siempre áureo.
Aunque no rezen ellos escuchan el llamado,
se pasan las horas cortando y pegando figuritas
de los parati y los emules.
Me enseña cada día a hacer figuritas circulares.
Apoyo un vaso , da círculo axial redondel,
el vacío de la tijera, da ovalo., el termo cabeza,
y dos más arriba da mickey y calado radiohead.
En la costa,
la luna esa porción blanca
suele caérsele a los pájaros encima.
Hecha de castigo boliviano. Endroga a los
peludos las cigarras los petirrojos los cuises y lamelas.

Si cada noche un nocturno Malharro vive.
Va y viene la lancha, el bote y la canoa menos el kayak.
Tantas veces cruza con ellos y los otros, y los hijos,
y los árboles, y los petirrojos,
lleva noticias aparecidas en la tele,
no sirven solo sirven las de los diarios, dice José.

Si cada siesta un litoral, Domínguez vive.

Descolgaron los cuadros de tanto marco que tenían.
Cuentan historias aquellas de aquel pasado;
Por más que caminen,
la tira de latas los sigue.
Brillo de marcos caido al piso, dice el titular.
Latita lo envuelve en papel de diario.
Hasta la paja que adelanta el invierno la hace paquete.
José salió a pelear parvas.
Es otoño
a merced de las hojas que escucha caer.
No quiero hojas en los cables,
se matarían unas a otras;
ellos tan vulnerables.
Cuanta red agarrada, dicen en la isla.

De noche Ernesto pela las lamparitas,
El rumbopolo que no aparece, hemos hecho tantas,
y corazoness se consuelan.
Aunque mañana LaTita tire la bronca
por gastar tanto cable, tanta aisladora,
la cosa quedará para los hijos.

Es pura herencia dice Latita.
Tantas amarillas para Rosita,
tantas rojas para Tomatito,
tantas verdes para Itatí, tantas azul para José.
A José siempre le dan menos,
eso que él hace los paquetes.
Cada domingo vemos las redes.
Inquieta Patí.
Surubí no hay con que darle.
Pateo cáscaras y calaveras.
No puedo sostener el aluminio de tanta arma y gaseosa.
Oye: escucho decir al pelado, quién ha puesto la bandera.
Anocheció y con Latita barrimos todo,
no hay mas diario para envolver lo que queda.

Claudia del Río, febrero de 2009

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