Magnetismo y energía en el Club del Dibujo

El Club del Dibujo es un imán para
palabras. Hacé la prueba de escribir acerca del tema y verás que el ejercicio es infinito. El Club del Dibujo siempre pide otras palabras para definirse. Rechaza la síntesis.
Ejemplo de ello es un documento que me envió Claudia con la trayectoria del Club, que incluye además decenas de ideas inteligentes y poéticas sobre el club como espacio asociativo y sobre la especificidad creativa del dibujo (un tema también dócil a la teorización), además de un manifiesto pro-dibujo que escribieron América Sánchez y Norberto Cháves a fines de los setenta en Barcelona, y que después de casi veinte años de latencia, en 2002, se activó y fue uno de los disparadores intelectuales del programa del Club . Toda la verborragia de ese documento y todo lo que es posible pensar sobre este proyecto, es deudor de lo preciso y lo inspirador que es el encuentro—primeramente conceptual—entre los términos club y dibujo.

Creo que me acerco un poco si presento al Club del Dibujo como una plataforma de reconstrucción de la urbanidad a través de la ejercitación colectiva de una tarea placentera e innecesaria, un promotor del dibujo, una reunión para autodidactas gregarios, una celebración ideada para confiar en el igualitarismo, o quizás un paréntesis de protección entre la imagen del artista como creador solitario y la construcción de la comunidad como ideal social.

La clave está en que el proyecto pone una al lado de la otra dos palabras que hoy funcionan como canillas abiertas de significación. Con el nombre del Club del Dibujo, Claudia y Mario inventaron una bomba de sentido. Y encima le dieron un buen logotipo, diseñado por América Sánchez. Pero además de ser una buena idea, el Club tiene un estilo propio, la gracia hospitalaria y entusiasta que Claudia le imprime al proyecto cada vez que vuelve a hacer una aparición pública.

Las fechas son importantes, y 2002 fue una fecha especial para construir, para hacer cosas por fuera de las fórmulas establecidas, para nombrar, juntar, fundar. Pero el Club del Dibujo siguió vigente todos estos años, y ésto quizás se deba a que guarda un secreto: si bien el proyecto nació en un contexto fuertemente idealista, impulsado, en parte, por la convicción de que el dibujo tendría un potencial “civilizador” (en este caso, menos la función civilizatoria de difundir un oficio que la de ejercitarse en una manera particular de “estar juntos”), a la vez, el Club no opera a partir de una concepción ingenua o retórica de la armonía social sino–al contrario–, a partir de experimentar con una contradicción. Club + Dibujo son ideas en tensión. La pregunta doble que se dirime cada vez que se reúne el Club es la siguiente: ¿Por qué, cómo sería que el dibujo, actividad fundamentalmente solitaria, silenciosa y hasta autista, encontraría un lugar favorable para desarrollarse en el ambiente social de un club? ¿Y cómo sería que la sociabilidad, que el “estar juntos” que propone el Club, se vería propiciado por una actividad reconcentrada como la del dibujo?
La energía del Club se alimenta de esta contradicción entre interioridad y espacio público: reúne una comunidad y simultáneamente incita el gesto autoral; junta individualidades concentradas en las líneas que producen en medio de conversaciones cruzadas; hace política recuperando el gesto autónomo; produce una colección (construcción jerárquica si las hay) pero lo hace democráticamente; cree en la especificidad disciplinar del dibujo y a la vez la abre alegremente a una comunidad no especializada.
Un club itinerante, una disciplina tendiente al estado-borrador, algunas personas reunidas en “comunidad intencional”.

Inés Katzenstein

Inés Katzenstein es crítica y curadora de arte. Actualmente se desempeña como directora del Departamento de Arte de la Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires.

1. Claudia introduce este término cuando cuenta que, con una intención “civilizatoria”, Manuel Belgrano fundó una primer escuela de dibujo en 1799.

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5 comentarios en “Magnetismo y energía en el Club del Dibujo

    1. Salvador, gracias por comunicarte,
      en que zona vives para darte los datos de personas afines,
      gracias y alimenta tu entusiasmo al dibujo, dibujando
      Claudia

  1. Salvador, gracias por comunicarte,
    en que zona vives para darte los datos de personas afines,
    gracias y alimenta tu entusiasmo al dibujo, dibujando
    Claudia

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