Secretos en las tejas

Bronisław Kasper Malinowski nació en Cracovia, Polonia, el 7 de abril de 1884 – murió en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, el 16 de mayo de 1942.
Fue el refundador de la antropología social británica a partir de su renovación metodológica basada en la experiencia personal del trabajo de campo y en la consideración funcional de la cultura.

Vamos a juntar leña fina.

El ensayo de Mauss trata la manera en que el intercambio de objetos entre los grupos articulay construye las relaciones entre ellos. Sostuvo que donar o dar un objeto (don) hace grande al donante y crea una obligación inherente en el receptor por la que tiene que devolver el regalo. La serie resultante de los intercambios que se dan entre los individuos de un grupo -y entre grupos grupos distintos- establece una de las primeras formas de economía social y solidaridad social utilizada por los seres humanos. El don establece fuertes relaciones de correspondencia, hospitalidad, protección y asistencia mutuas.

Vamos a construir un regalo

Cuando el sentido de un debate depende del valor fundamental de la palabra útil, es decir, siempre que se aborda una cuestión esencial relacionada con la vida de las sociedades humanas, sean cuales sean las personas que intervienen y las opiniones representadas, es posible afirmar que se falsea necesariamente el debate y se elude la cuestión fundamental. No existe, en efecto, ningún medio correcto, considerando el conjunto más o menos divergente de las concepciones actuales, que permita definir lo que es útil a los hombres. Esta laguna queda harto probada por el hecho de que es constantemente necesario recurrir, del modo más injustificable, a principios que se intentan situar más allá de lo útil y del placer. Se alude, hipócritamente, al honor y al deber combinándolos con el interés pecuniario y, sin hablar de Dios, el Espíritu se usa para enmascarar la confusión intelectual de aquellos que rehusan aceptar un sistema coherente.
George Bataille

Vamos a hacer una guia de la ciudad, dice Noel

La actividad humana no es enteramente reducible a procesos de producción y conservación, y la consumición puede ser dividida en dos partes distintas. La primera, reducible, está representada por el uso de un mínimo necesario a los individuos de una sociedad dada la conservación de la vida y para la continuación de la actividad productiva. Se trata, pues, simplemente, de la condición fundamental de esta última. La segunda parte está representada por los llamados gastos improductivos: el lujo, los duelos, las guerras, la construcción de monumentos suntuarios, los juegos, los espectáculos, las artes, la actividad sexual perversa (es decir, desviada de la actividad genital), que representan actividades que, al menos en condiciones primitivas, tienen su fin en sí mismas. Por ello, es necesario reservar el nombre de gasto para estas formas improductivas, con exclusión de todos los modos de consumición que sirven como medio de producción. A pesar de que siempre resulte posible oponer unas a otras, las diversas formas enumeradas constituyen un conjunto caracterizado por el hecho de que, en cualquier caso, el énfasis se sitúa en la pérdida, la cual debe ser lo más grande posible para que adquiera su verdadero sentido.
Este principio de pérdida, es decir, de gasto incondicional, por contrario que sea al principio económico de la contabilidad (el gasto regularmente compensado por la adquisición), sólo racional en el estricto sentido de la palabra, puede ponerse de manifiesto con la ayuda de un pequeño número de ejemplos extraídos de la experiencia corriente.

Vamos a juntar hojas secas. Dibujo en hojas secas.

Uno nace enamorado
Escribe secretos en tejas y ladrillos
La pintura es eso que no hago, pero pienso desde ella.
La ejecuto a veces como opera prima.
Me tiene quieta y disciplinarmente concentrada.

Nací en Rosario. La escolarización fue una tarea dura, había decidido por cuenta propia ser autodidacta. Y pasé largo tiempo dándome clases debajo de una mesa de madera circular. Escribí obras de teatro, poesía, formé una biblioteca, y relaté noticieros en tv, entre los 7 y los 10 años. Sin embargo mirar teleteatros me cautivó. Ya adolescente es una escena propia de la pintura la que me lleva para ese lado. Interesada en los fenómenos de comunicación normales, paranormales, contranormales, suplenormales. trinormales.
La obra es un vinculo entre las personas. Una investigación que toma formas, circunstancias , materialidades. Amor y homenaje.
Claudia del Río

Mi premisa es la naturaleza un bloque desconocido, opaco y sólido.
No se penetra no se asimila, es que no son los términos de ella misma.
Un espectáculo continuado. Ella es: Teatro hermético si lo hay.
Pinto más que paisajes, la función que ellos cumplen en mi interior.
La naturaleza es mi trance, la pintura también.

La pintura es liquida y se seca

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